Pondremos el bacalao en remojo, durante 40 horas, cambiándole el agua 3 veces. Quitaremos la piel y las espinas y con ellas haremos un caldo, en un cazo con agua y perejil, durante 15 minutos. Lo colaremos y lo reservaremos en caliente a fuego muy lento, cercano a la temperatura de ebullición.
Pelaremos las patatas y las cortaremos en rodajas de 0,5 cm. de grosor.
Picaremos la cebolla y 2 dientes de ajo, rehogándolos en una cazuela con aceite caliente y sal. Añadiremos las patatas cuando la cebolla empiece a transparentarse, rehogándolas 2 minutos. Añadiremos perejil picado y las cubriremos con el caldo anterior caliente, dejándolas cocer durante 20 minutos a fuego suave.
Mientras, rebozaremos los trozos de bacalao con harina y huevo batido, friéndolos en una sartén con aceite de oliva caliente, apenas 1 minuto por cada lado.
Incorporaremos el bacalao y la salsa de tomate al guiso, dejándolo cocer durante 5 minutos más, zarandeando la cazuela de vez en cuando, para que se trabe la salsa.
Los aompañaremos con 1 huevo duro partido por la mitad a lo largo, por cada comensal, espolvoreando todo con perejil picado.