Se depositan los 125 gr. de harina en una ensaladera formando una pirámide, en el centro de la cual se hace un hueco y se deposita en el mismo la yema de huevo, la sal y el aceite.
Se mezcla bien y se vierte encima el agua. se amasa de nuevo procurando que no se forme ningún grumo. Se bate la clara a punto de nieve y se va incorporando a la pasta, que se deja reposando una hora.
Se lava y se seca el bacalao, eliminando del mismo la piel y las espinas. Se corta pequeño y se pone el aceite a calentar. Se remoja en leche los trozos de bacalao y se pasan ligeramente en harina. Cuando el aceite esté a punto de fritura, sin que humee, se pasan los trocitos de bacalao por la pasta y se echan en la sartén. Cuando se hinchen y se vayan dorando por un lado se procederá a darles la vuelta con una espumadera a fin de que se doren por el otro.
Antes de servirlos se depositan en un papel absorbente para que suelten el aceite sobrante.