Eliminaremos las partes fibrosas y la grasa del solomillo. Lo salpimentaremos y lo envolveremos con papel film transparente, presionándolo, para darle una forma cilíndrica. Luego lo dejaremos en el congelador durante 4 horas.
Retiraremos el papel transparente del solomillo, y lo cortaremos en láminas finas, ayudados de una cortadora de fiambres o con un cuchillo muy afilado.
Colocaremos las láminas en los platos, decorándolos en forma de abanico, dejándolos descongelar, durante 10 minutos. Repartiremos por encima las hojas de rúcula y el queso parmesano cortado en virutas. Lo aliñaremos con el zumo de limón, aceite de oliva, sal y pimienta negra recién molida.