Aceitunas aliñadas
Mousse de limón
Cocadas
Gambas marinadas
Albóndigas de merluza
Ver sus recetas » Se limpian los chipirones, uno a uno, guardando con cuidado, en una tacita con agua, la bolsa de tinta que cada uno lleva en su interior.
Se limpia bien la bolsa exterior (el cuerpo), se le da la vuelta y se rellena con los tentáculos y demás partes carnosas del calamar. Hay que raspar las ventosas para quitarles los aros y quitarles la boca (pico) que tienen en medio de los tentáculos pequeños.
Se sazonan y se saltean, en una sartén que contenga poco aceite, poniendo una tapadera para protegerse de los estallidos, que producen desagradables salpicones. Hay que dorarlos un poco.
Aparte se prepara la salsa de la siguiente manera: Se trocean las 6 cebollas y se ponen a rehogar suavemente durante largo tiempo, en una cazuela con el aceite de oliva; se añade la media cabeza de ajos y los pimientos verdes troceados y despepitados; dejar que quede muy sudado y añadir los tomates cortados en rodajas. Por último se pasan las tintas, con el agua donde las habiamos guardado, y el Vino blanco, por el triturador, se vierte sobre la verdura.
Una vez dorados los chipirones, se pasan a una cazuela de barro, donde los volveremos a rehogar. En la sartén donde se han dorado, habrá quedado en el fondo unos restos caramelizados, que se disolverán con un chorrito de Vino blanco y agua, y se añadirá también a la salsa. Se tritura bien esta salsa y se pasa, primero, por un chino y, luego, por un pasador de tela metálica.
Verter la salsa sobre los chipirones y dejar cocer en la cazuela de barro, muy suavemente, durante una hora. Retirarla del fuego y dejar reposar. Cuando se vayan a comer, se vuelven a calentar y se acompañan con arroz blanco aparte.
Medallones de bonito en costra de pan y sofrito de tomate
Vinos y recetas de cocina
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