La noche anterior, pondremos la carne de ciervo en una cacerola y la cubriremos con leche cruda y fría. La dejaremos así unas 12 horas, dándole vueltas, de vez en cuando.
Cuando vayamos a guisarla, sacaremos la carne de la leche, poniéndola en una cacerola y, a fuego vivo, le daremos vuelta un par de veces, durante 5 minutos para que suelte toda la leche.
Una vez escurrida la carne, se flambea con el brandy, calentado en un cazo pequeño y prendido con una cerilla. La rociaremos con el aceite, incorporaremos las cebollas picadas, el tomillo, la pimienta, los clavos y la sal.
Se pone a fuego medio y, poco a poco, le vamos añadiendo el caldo.
Taparemos la cacerola y la coceremos durante 75 minutos, volviendo la carne de vez en cuando. Pasado este tiempo, añadiremos las pasas y las ciruelas con los huesos quitados. Lo dejaremos cocer, durante 15 minutos más.
Prepararemos las cebollitas francesas, pelándolas y poniéndolas en un cazo con agua fría que justo las cubra, la mantequilla, el azúcar y la sal. Las coceremos durante unos 20 minutos y se reservan. Una vez hecha la carne, se saca, se trincha y se pone en una fuente al calor. Pasaremos la salsa por el chino y se sirve en una salsera. Se adornaremos la carne con las cebollitas escurridas y se puede añadir también como adorno patatas cocidas o compota de manzanas.