El coco es una fruta comestible, obtenida de la palmera más cultivada a nivel mundial, el cocotero. Tiene una corteza exterior gruesa y fibrosa, y otra interior dura, que tiene adherida la pulpa, que es blanca y aromática. Su tamaño puede ser entre 20 a 30 cm. y llegan a pesar hasta 2,5 kg. El coco constituye un alimento importante que debería formar parte de nuestra dieta. En lo que se refiere al tipo de alimento, pertenece al grupo de frutas, y por sus características lo enmarcamos dentro de las tropicales.
El contenido de ácidos grasos convierten al coco en una fuente de energía que ayudará a proteger órganos vitales como el corazón y los riñones.
La grasa contenida es muy importante para la formación de determinadas hormonas. No obstante, conviene controlar el consumo de alimentos ricos en grasa, puesto que el cuerpo almacena la que no necesita, lo que ocasiona incrementos de peso indeseados y subidas de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre.
El coco, por su contenido en fibra, ayuda a la eliminación de determinadas sustancias nocivas como el colesterol y colabora en la dismunición de glucosa y ácidos grasos en la sangre.
Por este motivo, los alimentos ricos en fibra son indispensables en una dieta excesivamente rica en carbohidratos, proteínas o grasas. Además, colaboran en la eliminación de agentes cancerígenos.
Al tratarse de un alimento rico en magnesio, contribuye a mejorar tanto el tono muscular como el neuronal. La presencia de magnesio, hace además, que el coco sea eficaz en el reforzamiento del sistema óseo y la dentadura, y muy conveniente para el sistema cardiovascular, ayudando a mantener estable el ritmo cardíaco y la presión arterial, protegiendo las paredes de los vasos sanguíneos y actuando como vasodilatador, evitando de esta manera la formación de coágulos.
Además, con el magnesio, se aumenta la producción de glóbulos blancos para beneficio del sistema inmunitario.
Por ser un alimento rico en hierro, el coco colabora en la renovación de las células sanguíneas, posibilitando el transporte de oxígeno desde los pulmones hacia los diferentes órganos, como los músculos, el hígado, el corazón o el cerebro. El hierro también incrementa la resistencia ante enfermedades reforzando las defensas frente a los microorganismos, previene estados de fatiga o anemia, el control de la temperatura corporal o al tiroides, siendo además saludable para la piel, el cabello y las uñas.
Este alimento resulta muy beneficioso para el organismo en situaciones de carencia de hierro, durante la menstruación o el embarazo, o tras accidentes u operaciones médicas donde se ha perdido mucha sangre.
En cuanto al aspecto nutricional, es un alimento con un importante aporte de ácidos grasos saturados, grasa, fibra, calorías, magnesio, potasio y hierro.
El resto de nutrientes presentes en este alimento, ordenados por su presencia, son: ácidos grasos monoinsaturados, fósforo, vitamina E, ácidos grasos poliinsaturados, hidratos de carbono, cinc, vitamina B9, selenio, agua, proteínas, vitamina B3, vitamina B6, vitamina B, calcio, yodo, vitamina C, sodio y vitamina B2.