Pelaremos las manzanas Golden. Les retiraremos el corazón y las cortaremos en trozos regulares, en 8 partes.
Colocaremos las manzanas en una cacerola y las espolvorearemos con el azúcar. Añadiremos el agua mineral, las ramitas de canela, la piel de limón, eliminada toda la parte blanca, y el clavo de aroma. Taparemos la cacerola y la dejaremos cocer, a fuego suave, hasta que las manzanas estén tiernas.
Una vez cocidas las dejaremos enfriar y las reservaremos en la nevera, varias horas, (podemos prepararlas la noche anterior).
Las serviremos con un poco del jugo de la cocción, adornándolas con unas hojitas de menta fresca.