Pondremos en un cazo 100 ml. de nata líquida con las vainas de vainilla. Cuando arranque el hervor, lo retiraremos del fuego, dejándolo enfriar.
Montaremos el resto de la nata a punto de nieve y a la mitad de la operación, añadiremos 60 gr. de azúcar lustre. Cuando esté montada, incorporaremos la crema anterior, sin dejar de remover suavemente.
Repartiremos la crema en cazuelitas individuales y las espolvorearemos con el resto de azúcar, gratinándolas en el horno, hasta que se haya dorado el azúcar.
Hoy en día, hay otros métodos para quemar el azúcar, con un soplete de cocina o con una plancha de hierro caliente.
Hay que probarla!!