Cortaremos la fruta que más nos apetezca en trozos regulares, poniéndolos en un recipiente a macerar con el kirsch, durante unas horas.
Ensartaremos las frutas de forma alternativa en 4 brochetas.
Repartiremos el helado en boles individualtes, poniendo encima una brocheta de frutas y rociado con el kirsch de la maceración