Escaldaremos los tomates de pulpa dura en un cazo con agua hirviendo durante 1 minuto. Los retiraremos, los enfriaremos con agua fría. Los pelaremos y cortaremos en cuartos, retirándoles las semillas.
Colocaremos los cuartos de tomate en una fuente, un puñado de hierbas aromáticas, un vaso aceite de oliva y los pondremos a confitar en el horno a 90º C. durante 1 hora. Los reservaremos.
Pondremos las ñoras y los pimientos de romesco en remojo en agua fría, durante unas horas. Cuando estén hidratados, retiraremos las pulpas y las reservaremos.
Escalivaremos los tomates maduros y los ajos con la piel. Pelaremos los ajos una vez estén cocidos.
Pondremos en un mortero las almendras y las avellanas. Las picaremos hasta que se hagan polvo.
Prepararemos el romesco añadiendo en el mortero el pan frito, la pulpa de la ñora y del pimiento de romesco, los ajos escalivados y el tomate escalivado. Lo removemos bien hasta que nos quede una pasta rojiza y homogénea. Seguidamente, iremos agregando el aceite y el vinagre, removiéndolo bien, para que nos quede una salsa bien ligada. Rectificaremos de sal. La reservaremos.
Pondremos los rectángulos de pasta de hojaldre en una fuente con un papel sulfurizado encima, colocamos otra fuente encima y las ponemos en el horno, préviamente calentado a 190º C. Dejándolos cocer durante unos 15 minutos.
Mientras tanto, limpiaremos los salmonetes, desescamándolos, retirándoles las vísceras y haremos 2 filetes de cada salmonete. Con unas pinzas les acabaremos de quitar las espinas.
En una sartén antiadherente con un chorro de aceite, freiremos los filetes, primero por la parte de la piel y les daremos la vuelta al cabo de unos segundos, apagando el fuego, dejándolos que se acaben de freir con el mismo calor.
Montaremos el plato, colocando el hojaldre en el centro, el tomate confitado encima, los salmonetes acabados de hacer y los salsearemos con 2 cucharadas de salsa romesco.