En un cazo, pondremos 150 gr. de mantequilla. Cuando esté fundida, añadiremos la cebolla cortada muy fina. Cuando esté dorada añadiremos 200 gr. de harina y luego 1/2 l de leche, vertiéndola poco a poco y sin parar de remover. Después, agregaremos sal, pimienta blanca, canela y 1/4 l. más de leche, contiuando removiendo. Cuando la salsa esté hecha y sin parar de remover, añadiremos 2 yemas de huevo y un poco más de mantequilla. Hecho esto, lo pasaremos por un colador fino.
En otro cazo, pondremos 1/2 vaso de jerez seco y cuando esté bien caliente, agregaremos las pechugas de gallina rustidas, la butifarra blanca, 1/2 trufa y los champiñones, todos ellos cortados a daditos.
En otro cazo y con la salsa de haber rustido las pechugas, pondremos la otra mitad de la trufa, cortada muy menuda y pondremos un poco de brandy.
Pondremos en una cazuela grande, agua, sal y vinagre, cuando arranque a hervir, iremos echando los huevos de uno en uno, retirándolos con la espumadera y reservándolos.
Pondremos a tostar en el horno, tantas rebanadas de pan como huevos, de un dedo de grosor.
Sobre cada tostada pondremos 1 huevo. Los huevos se han de colcocar en una fuente redonda y en forma de corona. Los cubriremos con la salsa bechamel y el queso de Parma rallado. Lo pondremos a gratinar con la puerta del horno abierta.
Todo lo que hay en la cazuela de las pechugas de gallina, se mezcla con unas cucharadas de salsa bechamel que habremos reservado y la calentamos. Cuando esté caliente, la pondremos en el centro de la corona y sobre los huevos, pondremos unas gotitas del rustido y ya podemos servirlo.