Lavaremos las judías y las pondremos en remojo en una cazuela con agua, durante 12 horas, la misma que emplearemos después para cocerlas.
Al día siguiente, las pondremos en el fuego, sin cambiarle el agua del remojo, añadiendo más agua que las cubra totalmente, además de una cabeza de ajos entera, sin desgranarla, el laurel y sal. Las dejaremos cocer a fuego lento, durante 30 minutos, o hasta que estén tiernas y que no se nos deshagan.
En una cazuela con aceite de oliva, rehogaremos la cebolla y los ajos picados finamente. Cuando empiecen a dorarse, anadiremos la sepia cortada en trozos junto con sus salsas, dejándola rehogar durante 10 minutos, a fuego suave. Incorporaremos el tomate triturado, dejándolo cocer a fuego suave, durante otros 5 minutos. Verteremos el Vino blanco, continuando la cocción 5 minutos más. Agregaremos las judias de la otra cazuela junto con su caldo y cuando arranque a hervir de nuevo, comprobaremos como está de sal. Incorporaremos las almejas, que las habremos tenido en romojo con agua y abundante sal unas horas antes. Cuando se abran las almejas (unos 5 minutos), pararemos la cocción.
Lo dejaremos reposar unos minutos antes de servir.