Herviremos la pasta de lasaña, en agua abundante salada (de 3 a 4 l. de agua y una cucharada de sal para 20 placas). Cuando arranque a hervir el agua, añadiremos la sal y luego las placas de lasaña de una en una y despacio, para no parar la ebullición. A los 7 minutos, retiraremos la olla del fuego. Las escurriremos parcialmente y las pondremos debajo del chorro de agua fría. Una vez estén frías y escurridas, procederemos a su relleno.
Freiremos en una sartén la carne picada y el tomate triturado y también 1 diente de ajo picado, con ello haremos el relleno.
Untaremos con mantequilla una fuente de horno y extenderemos por encima 1 vaso de crema de leche.
Colocaremos 1 primera hilera de placas de lasaña, y, sobre cada placa, extenderemos 2 cucharadas de la salsa de carne y unos pedacitos de mozzarella.
Alternaremos lasañas y relleno, hasta formar de 4 a 5 capas sobrepuestas.
Extenderemos sobre la última capa de lasaña, la crema de leche restante y por encima el resto de la salsa de carne, rellenado bien todos los huecos.
Lo espolvorearemos todo con parmesano rallado y añadiremos unos trocitos de mantequilla por encima.
Meteremos la bandeja en el horno, previamente calentado a 180º C. durante 30 minutos y la retiraremos cuando esté dorada.
Servir caliente en la misma fuente.