Verteremos el orujo blanco en un tarro de cristal, esterilizado y hermético.
En un cazo, prepararemos 1 almíbar con 1/2 vaso de agua mineral y el azúcar, hasta que se haya disuelto, con que se le dé un hervor, basta. Lo dejaremos enfriar y lo añadiremos al orujo.
Podemos emplear café molido o si lo compramos en grano, lo moleremos, es más aromático.
Pelaremos 1 limón y 1 naranja, eliminando la parte blanca de la piel, pues amarga, añadiendo ambas pieles, junto con el café al orujo.
Incorpotraremos también la rama de la canela y también el chocolate, le da un sabor y un aroma riquísimo.
Cerraremos herméticamente el tarro, dejándolo en un lucar oscuro y seco, durante unos 10 días aproximadamente, removiéndolo a diario, para que se mezcle bien.
Pasado este tiempo lo colaremos con un colador de filtro, filtrándolo al menos 2 veces.
Lo embotellaremos y dejaremos reposar en un lugar donde no haga mucho calor.
Lo recomendable es consumirlo, transcurrido 1 año, desde su elaboración. Por ello deberemos etiquetar las botellas.
Consumirlo muy frío.