Dejaremos en remojo la gelatina en agua fría.
Exprimiremos los pomelos y rallaremos finamente su piel. Pondremos en un cazo el zumo de pomelo y su ralladura, llevándolo a ebullición.
Batiremos las yemas de huevo con 20 gr. de azúcar y lo mezclaremos con el zumo de pomelo caliente sin dejar de remover, hasta que se espese. Lo retiraremos del fuego, dejándolo entibiar. Agregaremos la gelatina escurrida, sin parar de remover.
Batiremos las claras a punto de nieve, con el resto del azúcar. Incorporaremos el yogur y lo mezclaremos con delicadeza,a la preparación primera.
Repartiremos la mousse en copas individuales y las reservaremos en la nevera, al menos 3 horas antes de servir.