Pelaremos las zanahorias, las cortaremos en trocitos y las coceremos junto con los guisantes, en agua hirviendo.
Prepararemos la gelatina, siguiendo las instrucciones del envase. Mojaremos un molde, verteremos un poco de gelatina y colocaremos algunos trozos de zanahoria, unos guisantes y unos trocitos de jamón. Lo pondremos en la nevera, hasta que cuaje un poco.
Una vez cuajado, lo sacaremos de la nevera y seguiremos añadiendo el resto de zanahoria, guisantes y el jamón, hasta llenar el molde. Lo volveremos a introducir en la nevera.
Cuando esté frío, lo desmoldearemos sobre una fuente, adornándolo con unos brotes de alfalfa.