Escaldaremos un paño de cocina en agua hirviendo para esterilizarlo. Lo escurriremos bien y lo extenderemos sobre una bandeja amplia.
Mezclaremos el yogur griego de oveja con la sal y lo verteremos sobre el paño extendido. Recogeremos las puntas del paño, haciendo un paquete y lo ataremos con un cordel.
Lo colgaremos en un lugar fresco de la casa, para que quede suspendido, dejando debajo del paquete un plato para recoger el suero que escurra. Así lo tendremos durante 2 o 3 días, hasta que el paquete deje de gotear.
Esterilizaremos 2 frascos de vidrio para conservas de 1/2 kg. cada uno, metiéndolos en el horno a 150º C. durante 15 minutos. Es importante esterilizar, debido a que el queso puede absorber muchas bacterias.
Mezclaremos las guindillas y las hierbas aromáticas bien picadas.
Amasaremos las bolas de queso, depositándolas en los frascos y espolvoreándolas con la mezcla anterior de las hierbas.
Cubriremos las bolas con aceite de oliva extra virgen. Pueden conservarse en la nevera, hasta 3 semanas.
Para servirlas, sacaremos unas cuantas bolitas de queso, regándolas con un poco del aceite aromatizado, untándolas en pan tostado.