Colocaremos el lomo de ternera en un recipiente hondo pero no muy grande, para que, cuando pongamos el vino, quede totalmente cubierto. Verteremos el vino rancio. Lo empolvoraremos con la pimienta en grano y lo cubriremos con papel film, dejándolo macerar en el frigorífico durante 6 horas.
Unos minutos antes de servirlo, pondremos una cazuela tapada al fuego con la mantequilla, cuando se haya fundido, destaparemos la cazuela y pondremos la carne previamente sazonada, poniéndole un poco del vino de la maceración. Taparemos de inmediato la cazuela de manera hermética y la dejaremos cocer durate 4 minutos a fuego vivo durante 4 minutos por cada lado. Despues giraremos la carne, agregaremos el líquido de la maceración y repetiremos la misma operación anterior.
La carne ha de quedar cocida por afuera y cruda, pero caliente, por dentro.
La sacaremos de la cazuela y la cortaremos del grosor que nos guste, acompañándola de la salsa bien caliente.
Para que no se nos enfríe la carne, la cortaremos a medida de que nos la vayamos comiendo.