Precalentaremos el horno 15 minutos antes de meter la carne a temperatura máxima.
Ataremos el lomo de manera que le demos una forma bonita. Lo salamos y lo ponemos en una bandeja de ir al horno, encima de unas rodajas grandes de cebolla y con las 2 cucharadas de aceite frito. Lo meteremos en el horno, dejándolo cocer durante 45 minutos.
Cuando lo vayamos a sacar, calentaremos una cazuela, poniendo en élla el lomo para que suelte su jugo, con una bolita de mantequilla por encima y espolvoreado con pimienta negra y tapado. Lo dejaremos en la cazuela durante 20 minutos, manteniendo ésta en caliente, montada sobre otra que esté en el fuego, por ejemplo.
Pasado este tiempo, lo sacamos, le cortamos las cuerdas y lo cortamos en rodajas.
A la fuente del horno, le añadimos caldo o agua y el jerez, raspando con una cuchara de madera, para diluir el jugo de la cocción. Lo dejamos cocer, lo colamos y lo añadimos al que haya soltado en la cazuela, calentándolo todo y sirviéndolo en una salsera.
Para los champiñones, cortaremos el pié de éstos, los lavaremos bien y los dejaremos escurrir, salándolos luego.
Calentaremos el aceite en una sartén, freiremos los ajos troceados, retirándolos cuando se hayan ennegrecido, agregaremos los champiñones y el zumo de limón, removiéndolos. Añadiremos el Vino blanco, dejándolos cocer durante 10 minutos.
Los serviremos calientes como guarnición del lomo, espolvoreados con perejil picado.