Es la variante más conocida de la salsa holandesa. Se obtiene añadiendo una reducción de vinagre de estragón, pimienta machacada y charlota picada.
Esta reducción la colaremos y la añadiremos al final de la salsa holandesa. También se puede empezar por la reducción del vinagre en la que - una vez templada y colada - se pueden echar las yemas para montarlas posteriormente. Normalmente se emplea para acompañamiento de carnes, pero también puede emplearse para pescados.