Pelaremos y cortaremos las cebollas por la mitad y depués las cortaremos en juliana fina. Las pondremos en una sartén con un poco de aceite de oliva y las dejaremos cocer a fuego muy lento, removiéndolas con frecuencia para que no se peguen, al menos unos 60 minutos. Mantendremos el fuego muy lento y añadiremos poco a poco el vino generoso junto con 2 cucharadas soperas de azúcar, sin dejar de remover, hasta que la cebolla esté blanda y sin dejar que se seque.
Limpiaremos los solomillos de grasa. Los pondremos enteros en una sartén amplia con aceite de oliva y los iremos haciendo por todos los lados durante unos 10 minutos, dándoles la vuelta. Salaremos y añadiremos pimienta negra recien molida.
Cortaremos los solomillos en filetes de 1/2 cm. de grosor, emplatándolos encima de la cebolla confitada y adornado con 1 tomate cherry abierto por la mitad.