Haremos una incisión en forma de cruz en los tomates, en su parte superior, sumergiéndolos en agua hirviendo unos segundos. Luego los pelamos, eliminamos las semillas, recogemos el zumo, lo colamos y reservamos.
Cortaremos los tomates en rodajas bien finas y desmenuzaremos unas cuantas hojas de albahaca.
Fundiremos en una sartén 30 gr. de mantequilla, añadiremos los tomates, el zumo de éstos reservado y la albahaca picada, empezando a cocerlos a fuego lento, hasta que empiecen a desahacerse. Añadiremos el resto de mantequilla, removiéndolo bien. Lo salpimentaremos al gusto y lo trituraremos todo, hasta obtener una crema suave.
Verteremos la sopa en platos soperos o en boles, adornándolos con rosetones de queso y hojitas de albahaca, sirviéndolo todo bien caliente.